01.04.2025 12:46 p.m.
Redacción: Juan Pablo Garzón Vásquez
Ricardo Santana ha superado con éxito una compleja cirugía cardíaca, en la que se logró retirar la infección y colocar una válvula para su recuperación. Bajo estricta vigilancia médica, enfrenta una fase crucial en las caminantes 24 horas. El mundo taurino y su afición se unen en oraciones, esperando su pronta vuelta al ruedo de la vida.
Lenguazaque - Colombia. En la lidia más trascendental de su existencia, el hombre de plata Ricardo Santana ha logrado salir victorioso. Tras una intervención quirúrgica de máxima exigencia, su corazón, aquel que ha latido con fuerza en incontables tardes, ha sido restaurado con éxito gracias a la pericia del equipo médico encabezado por el doctor Andrés Ramos.
Como un toro bravo que se rehúsa a doblegarse ante la adversidad, Santana entró al quirófano con la gallardía de quien conoce la arena y sus riesgos, enfrentando un momento crucial con el temple que lo ha caracterizado en su carrera. La infección que amenazaba su vida fue retirada por completo, y en su lugar, una válvula ha sido instalada, permitiendo que su corazón vuelva a marcar el compás de su destino.
El parte médico confirma que la cirugía se desarrolló sin contratiempos y que el torero se encuentra bajo estricta vigilancia, pues las caminantes 24 horas serán determinantes en su recuperación. Como en la suerte suprema, la precisión y el tiempo juegan un papel clave en esta fase postoperatoria. Su espíritu combativo y la fe inquebrantable de su afición serán sus mejores aliados en este nuevo ruedo, donde la vida es el trofeo más preciado.
Desde todos los rincones de la tauromaquia, figuras del toreo, aficionados y seguidores han expresado su apoyo incondicional y su deseo ferviente de ver nuevamente a Santana en plenitud. Las muestras de cariño y las oraciones se han convertido en un clamor unánime, elevándose como un pañuelo blanco en la plaza del destino, pidiendo su pronta recuperación.
La faena aún no ha terminado, pero el maestro ya ha dado el primer paso hacia la victoria definitiva. La espada de la medicina ha sido certera, y ahora solo queda esperar a que la vida, en su infinita justicia, le conceda la vuelta al ruedo más esperada. Con la mirada al cielo y el corazón fortalecido, Ricardo Santana sigue escribiendo la historia de su propia resurrección.